A Rakel Ximénez
En mi mosto,
tú eres la aceituna.
Como una escama de sal,
crujiente,
(frágil,
febril)
en la espalda de una shiitake
estofada.
Te observo
como un niño a la noche estrellada:
con fascinación silente,
con los ojos sorbiendo tu misterio
como si tomase limonada dulce
con pajita.
Estar contigo
es sentirme en casa:
es lo más parecido
a estar a solas
y abrazado por la Vida
al mismo tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario