Callé por mucho temor,
temo por mucho callar.
Jorge Manrique
En tus labios he sentido las palabras encerradas,
la jauría que saldrá por tus ojos
cuando nadie los mire,
la hartura de morder tus gritos
como filetes palpitantes.
[...]
Pues para verse no basta mirar;
hay que abrirse la piel,
arriesgarse a ser frágil
como la flor del almendro.
[de Pajas Mentales y Otros Ripios]

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