Qué fue de mí

Se cayó el suelo
(o lo eché abajo).

Volé.

Volé hacia adentro.
Como buceando
hacia el corazón de la tiniebla,
volé.

Y comprobé
que en no pocas cosas
estaba errado.
Y que, en otras muchas,

...demasiadas,

lo estamos todos.


No hay comentarios: