(donde cada cual pudiera hacer
lo que quisiera, sin restricciones),
¿quién querría ser la camarera?
¿quién el sirviente?
Sin embargo, ¿no es de mayor valor lo que más sirve?,
¿acaso no se dice que lo que no sirve, no vale?
Decimos: "Tíralo, que ya no sirve".
Pues sólo vale quien sirve o, al menos,
vale más quién mejor sirve.
Tener valor es atreverse a servir,
ponerse al servicio del otro, de lo otro.
En una humanidad vuelta de espaldas a sí misma,
servir ha dejado de ser una gracia, un don,
para ser considerado una humillación,
una vergüenza.
Sólo un hombre lúcido o una mujer sabia
se entregan con gozo al servicio de la otredad,
pues saben, por sí y en sí mismos,
que todo es uno y que una es todo.
No existe otredad en la realidad esencial.
Cualquier lingüífila conoce que la humillación
no es otra cosa que recuperar nuestra condición humana,
la humildad de reconocernos humus (barro).
Sin olvidar el humor, que es la puerta de la Gracia.
Post Scriptum: (por Albert Einstein)
Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
Y no estoy tan seguro de la primera.
Vivimos en el mundo cuando amamos.
Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Intenta no volverte un hombre de éxito, sino un hombre de valor.
Uno debería guardarse contra aquellos que sermonean a los jóvenes
con la importancia del éxito como principal propósito en la vida.
El estímulo más importante para el trabajo,
en la escuela y en la vida, es el placer de trabajar [...] y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad.

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